CUENTA Aulo Gelio en sus Noches áticas que la primera biblioteca pública fue fundada en Atenas, en el siglo VI a.C., por el tirano Pisístrato, que había reunido una considerable colección de textos literarios y científicos. Cuando Jerjes se apoderó de la ciudad en la Segunda Guerra Médica, robó los libros y se los llevó a Persia. Fueron devueltos muchos años más tarde por el rey Seleuco Nicanor.
Esta protobiblioteca (primera biblioteca) pública ateniense es anterior a la archifamosa biblioteca de Alejandría, fundada por los Ptolomeos. Según Aulo Gelio, contenía unos setecientos mil volúmenes, y no fue quemada intencionadamente, sino por la imprudencia de unos soldados auxiliares durante el saqueo de la ciudad. Lo que no aclara es el bando de esos soldados, aunque supongo que serían romanos. Teniendo en cuenta que Aulo Gelio escribió su libro en torno al año 170, debe referirse a la primera destrucción (parcial) de la biblioteca, en el 48 a.C., con Julio César y Cleopatra de por medio.
EN ESTOS tiempos convulsos que vivimos, se está imponiendo la manía de tomarse las cosas literalmente, a lo Sheldon Cooper (The Big Bang Theory). Es una de las consecuencias (o tal vez una de las causas) de la corrección política imperante.
Que conste que me parece genial desterrar la brutalidad gratuita del lenguaje de tiempos pasados, como calificar oficialmente de “inútil” a quien no podía hacer el servicio militar (obligatorio) por motivos médicos, y cienes y cienes de ejemplos más. Pero no me gusta que se lleve al extremo de anular una de las características más interesantes de la comunicación humana: el lenguaje figurado. Expresiones como ‘partirse de risa’, ‘me comería un elefante’, ‘hace un siglo que no te veo’ o ‘las palomas son ratas con alas’.
Precisamente, el otro día me tropecé con un cartel en defensa de las palomas, que explicaba que no son ratas con alas, sino aves (igual que un canario, una gallina, o un periquito), y que son el símbolo de la paz y del espíritu santo. También aclaraba que los ratones con alas son los murciélagos, que son mamíferos igual que los humanos.
Lo más gracioso del cartel es que empezaba con un “¡Que no te engañen!”, sin duda destinado a los sheldons coopers del mundo, que no pueden entender, por ejemplo, estos versos de Ángel González:
Ayer fue miércoles toda la mañana. Por la tarde cambió: se puso casi lunes.
SEGÚN Saint-Exupéry, el asteroide 325 estaba habitado por un rey vestido de púrpura y armiño.
–¡Ah! Por fin un súbdito –exclamó cuando vio llegar al principito. Era un monarca absoluto, pero no tenía nadie sobre quien reinar y se aburría como una ostra.
Cuando el principito quiso proseguir su viaje, el rey le dijo:
–¡No te vayas, te hago ministro de justicia!
–Pero aquí no hay nadie a quién juzgar –repuso el principito.
–Puedes juzgarte a ti mismo –le contestó el rey–. Es lo más difícil. Es mucho más difícil juzgarse a uno mismo que a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo, es que eres un verdadero sabio.
El principito se quedó un momento pensando.
–Puedo juzgarme a mí mismo en cualquier parte –dijo por fin–. No necesito vivir aquí.
EL PSICÓLOGO Marshall Rosemberg desarrolló una teoría sobre la comunicación no violenta, basada en la idea de que los conflictos surgen de cómo se dicen las cosas, no de lo que se dice. Acuñó los términos “idioma del chacal” para referirse al lenguaje agresivo e “idioma de la jirafa” para lo que él llamó hablar con el corazón. Lo del chacal está claro, lo de la jirafa no tanto: viene de que, por lo visto, tiene el corazón más grande de entre todos los animales terrestres. Esta analogía me parece simpática pero un poco forzada: no es lo mismo tener un corazón grande que un gran corazón.
Además, según Alberto Savinio la jirafa “es el único animal completamente mudo de la creación” (la cursiva es suya). No sé si esto es cierto, al fin y al cabo, Savinio era escritor, no biólogo o zoólogo (y la cursiva me parece sospechosa). Pero, si tiene razón, un animal mudo no puede tener un idioma por mucho corazón que tenga.
Tengo un primo biólogo. Le preguntaré si es verdad que la jirafa es muda, si es el bicho terrestre con el corazón más grande, y, lo más importante, si es buena gente.
POR LO visto, el traje rojo de papanuel (Papá Noel, Santa Claus, San Nicolás o, mi favorito, Viejito Pascuero) tiene su origen en una campaña publicitaria de la Coca-Cola. No sé si lo inventaron o lo popularizaron o las dos cosas.
Rojo también fue el traje de las novias durante siglos. La explicación no es simbólica sino química: los únicos tintes disponibles duraderos y de calidad eran rojos. Empezaron a vestir de blanco en el siglo XVIII y se generalizó en el XIX, cuando la industria textil pudo obtener tejidos realmente blancos. Entonces se inventaron el rollo del traje blanco como símbolo de pureza.
Si a la Coca-Cola se le ocurre (re)popularizar el traje de novia rojo, que conste que se me ocurrió a mí.
HACE unos días descubrí un rincón curioso en un parque de la ciudad, “el jardín de las aromáticas”, un pequeño laberinto de senderos bordeados de orégano, perejil, romero, hierbabuena… con los típicos cartelillos identificativos, que si no, no me entero.
Ayer salí a dar un paseo con mi madre y le propuse ir a ver el jardín de marras. Nada más entrar nos topamos con un gato muerto en medio del sendero. Así que dimos media vuelta y pusimos pies en polvorosa. (Intentamos, sin éxito, encontrar un jardinero o un policía municipal; ya se sabe que está gente nunca está cuando se la necesita).
Volví esta mañana para echar un vistazo y el gato muerto ya no estaba. La que sí estaba, vivita y coleando, era una rata de buen tamaño, que iba y venía desde su refugio, en el tronco de un olivo, a un arbusto cercano, donde supuse que había encontrado algo de comer.
Dieron las doce y me senté en una terraza a tomar una caña. Las palomas rodean la mesa picoteando alrededor de mis pies. No se asustan ni a la de tres. Malditos bichos.
EL TÉRMINO “racionalidad limitada” fue acuñado por el premio Nobel de economía Herbert Simon (1916-2001). Significa que las personas tomamos decisiones aparentemente racionales en base a la información de la que disponemos, que nunca es completa ni exacta.
Para más inri, esas decisiones casi siempre están orientadas a favorecer los intereses personales inmediatos, ignorando cualquier dato inconveniente y las consecuencias a más largo plazo sobre otras partes del sistema.
Que somos unos paquetes razonando y que la información disponible es defectuosa puede parecer una obviedad, pero la teoría de la racionalidad limitada supuso una auténtica revolución (y un motivo de controversia que todavía continúa) frente a la visión socioeconómica heredada de Adam Smith, donde el progreso colectivo se basa en las óptimas decisiones individuales del Homo economicus.
Pero, ¡ay!, no hay más que ver cómo anda el mundo para darse cuenta de que el Homo economicus generalmente decide mal, porque razona mal y lo hace a partir de mala información.
A mí siempre me había parecido bastante dudoso que del egoísmo individual pudiera surgir una resultante positiva para la sociedad en su conjunto, pero no se me había ocurrido una explicación tan redonda. La racionalidad limitada lo explica prácticamente todo: desde el calentamiento global a la guerra de Ucrania (y el resto de guerras), pasando por el mal funcionamiento de las organizaciones y las decisiones personales equivocadas.
De las posibles soluciones hablaremos otro día. O no, como diría Rajoy.
Siempre he pensado que una de las cosas que definen la idiosincrasia de los pueblos son sus celebraciones. Una especie de “dime qué celebras y te diré quién eres”.
Los españoles celebramos sobre todo fiestas religiosas (Navidad, Semana Santa…), de ahí nuestro sentimiento trágico de la vida. Para los inevitables norteamericanos (como decía London) la celebración más importante es el día de Acción de Gracias, que parece guay pero tiene su lado oscuro (dar las gracias siempre es reconocer una deuda).
Las fiestas nacionales de Japón son las siguientes. A mí me parecen curiosas y reveladoras. Que cada uno saque sus propias conclusiones.
– Día de año nuevo.
– Día del inicio de la edad adulta.
– Día de la fundación de la Nación.
– Cumpleaños del Emperador.
– Equinoccio de primavera.
– Cumpleaños del Emperador Showa (Hirohito, 1901-1989).