En Doggerland sólo se podía viajar hacia el futuro a la velocidad del Tiempo, que era inmedible porque cambiaba constantemente (no es que cambiara de forma constante, sino que lo hacía todo el rato y de forma imprevisible).
Los relojes eran inútiles en Doggerland. Sus gentes se reían con pena de los visitantes que consultaban sus flamantes relojes. ¡Qué invento tan estúpido! Querer medir el Tiempo… ¿Es que no perciben cómo cambia de velocidad, por ejemplo, cuando uno se divierte o se aburre?, se preguntaban.
Todos en Doggerland viajaban hacia el futuro (a velocidad variable) recorriendo la espiral del Tiempo en sentido ascendente (esto es un convenio, ya se sabe que en el Universo no hay arriba ni abajo).
Pero la espiral del Tiempo no puede recorrerse hacia atrás. Tiene las conocidas VTAR (válvulas temporales anti retorno). Esto, por supuesto, era una metáfora simbólica popularizada por los Juglares Nómadas, el verdadero mecanismo sólo lo conocían los Guardianes del Templo del Tiempo, también llamado la Casa Vacía.
La forma de viajar al pasado era saltando al punto equivalente de una de las espiras anteriores. Una vez efectuado el salto, el viajero se desplazaba hacia el futuro, desde ese punto, recorriendo la espiral a la velocidad variable del Tiempo. Pero no podía ir al futuro de golpe saltando a una espira superior, es decir, no podía regresar a su época; estaba condenado a morir en el pasado. Se ignora si los Viajero del Tiempo, conocidos como los Inmortales, eran conscientes de su viaje sin retorno.
El salto al pasado era el mayor secreto de Doggerland. Solo lo conocía la Inquilina, única habitante de la Casa Vacía, que lo trasmitía a su sucesora, generación tras generación.
Los Inmortales no se limitaban a observar teniendo cuidado de no alterar el pasado. Todo lo contrario: tenían la misión, asignada en cada caso por la Inquilina, de intervenir para que los monstruos no hicieran de las suyas.
Las Inquilinas eran sabias. Hubo paz en todo el Orbe Sublunar, no sólo en Doggerland, durante una docena de milenios medios (un milenio medio era una aproximación estadística para referirse a mil años medios normalizados, la única medida admisible, aunque en realidad era inventada).
Pero se cumplió la Profecía: Doggerland desapareció bajo las aguas: la Inquilina fue desahuciada de la Casa Vacía, murió el último de los Inmortales, los Insensatos crearon relojes atómicos para seguir midiendo inútilmente el Tiempo, y se perdió el arte de viajar al pasado.
Sufren a los monstruos las gentes.




