NUNCA he sabido cuál era la amenaza sobre la humanidad que conjuró Jesucristo al morir en la cruz. Ni para qué metieron al pobre Judas en el asunto.
-
A VECES nos sentimos fuertes y pensamos que nos vamos a comer el mundo. Pero la distancia entre estar bien y estar mal es muy corta (psíquica y físicamente), sobre todo con la edad.
Hay que hacer dos cosas, por orden de importancia: ser humilde (sin afectación) y cuidarse (sin obsesionarse).
-
POR FIN he comprendido que solo soy un recurso (humano).
-
EL ASEDIO y destrucción de Troya, gracias al legendario caballo de madera, es uno de los acontecimientos más notables de la Grecia antigua.
Todos recuerdan a Ulises, Agamenón, Pirro o Menelao, pero nadie se acuerda del carpintero que construyó el caballo.
-
EL OTRO día vi, por primera vez en mi vida, un autobús que indicaba “A – B. Trayecto semidirecto”. Me pareció un maravilloso ejercicio de honestidad hacia los usuarios. ¿Nunca le ha pasado coger un autobús “directo” y dar más vueltas que una peonza y hacer un montón de paradas?
Sin embargo, para el viajero tiquismiquis el significado de “semidirecto” tal vez no resulte lo bastante claro. Es lo que un matemático llamaría lógica difusa, borrosa o fuzzy.
“A – B. Trayecto directo” sería ir de A a B por el camino más corto y sin paradas intermedias. Típicamente el usuario desea llegar a B y hacerlo de la forma más rápida posible.
“A – B” sería ir de A a B de forma indirecta (aunque se omite la palabra en la definición del trayecto), es decir, dando un rodeo para cubrir cierta zona geográfica y con un número relativamente elevado de paradas. Típicamente el usuario no desea llegar hasta B (aunque a veces ocurre), sino bajarse en una parada anterior según su conveniencia.
El trayecto directo, tal como lo hemos definido, es único, mientras que el indirecto tiene infinitas posibilidades. En teoría, cualquier variación en un trayecto directo, por pequeña que sea, lo convierte automáticamente en indirecto. Pero en la práctica, el usuario tolera pequeños cambios (un breve desvío o una parada intermedia) sin dejar de considerar que el trayecto es directo. Solo percibe que es indirecto a partir de cierto umbral de desvíos y paradas intermedias, imposible de fijar con exactitud. En ese umbral subjetivo es donde se situaría el trayecto semidirecto.
En general, es más honesto informar a los viajeros de que el trayecto no es directo, pero solo satisfará a aquellos cuyo umbral sea superior al de la compañía de autobuses. El resto se quejará: “No sé por qué llaman a esto semidirecto, si da más vueltas que… “
-
DE PEQUEÑO me inculcaron que había que cuidar los libros. Nada de subrayar, escribir o, mucho peor, pintarrajearlos. Tenía sentido, porque los libros que había en casa eran compartidos por toda la familia y heredábamos entre hermanos los libros de texto (hasta que las editoriales empezaron a introducir cambios de un año para otro, casi siempre insignificantes, para impedirlo).
Pero ahora que tengo mis propios libros y (casi) nadie más los lee ni los leerá nunca, he empezado a hacerles marcas y anotaciones a mi gusto y conveniencia. Casi nunca subrayo, hago una pequeña marca vertical en el margen, junto a la frase o párrafo que me interesa, y luego escribo una notita en la página en blanco del final del libro o en la propia contraportada, en la que indico la página.
Esto no solo me sirve para encontrar las cosas que me interesaron en algún momento, sino también, cuando releo el libro, para ver cómo he cambiado con el paso del tiempo. Muchas veces no me acuerdo por qué hice tal o cual anotación, o me parece insulsa o equivocada.
Hay algunos libros a los que trato con rudeza, los doblo despiadadamente para leerlos con más comodidad y los llevo en la mochila de cualquier manera, como si el desgaste los hiciera más vivos y más míos.
Otros me parecen objetos delicados y preciosos, los manipulo con cuidadosa reverencia y hago las anotaciones a lápiz.

-
CASI nadie lo sabe, pero la primera persona en teletransportarse fue santa Rita de Casia.
Esta santa nació en 1381 en una aldea cercana al pueblo de Cascia, en Italia. Después de enviudar y perder a sus dos hijos (por petición de ella misma a Dios, para evitar que vengaran el asesinato de su marido y su consiguiente condena eterna), intentó ingresar en el convento de las agustinas de Cascia.
Pero fue rechazada una y otra vez. Así que no le quedó más remedio que entrar al convento en volandas, gracias al común esfuerzo de tres importantes santos: san Juan Bautista, san Agustín y san Nicolás de Tolentino. Una vez dentro, curiosamente, a nadie se le ocurrió expulsarla, sino que vistió los hábitos y se incorporó a la rutina del convento con total normalidad.
Hoy en día es venerada como la santa de las causas imposibles y en España es la patrona de la Administración Local. Ignoro si estas dos cuestiones están relacionadas.
-
Cómo quieres que pregunte
si ya no hay palabras.Cómo quieres que dude
si ya no hay faro.Cómo quieres que regrese
si ya no hay refugio.Cómo quieres que descanse
si ya no hay guardián.Cómo quieres que te olvide
si ya no me recuerdas. -
HOY EN día se da por sentado que los textos escritos son más fiables que la tradición oral, porque el «boca a oreja» distorsiona inevitablemente el mensaje.
Pero esto no siempre ha sido así. En el siglo II, Papías, obispo de Hierápolis y presunto discípulo de san Juan apóstol, cuenta que escribió su Explicaciones de los dichos del Señor a partir «de todas las noticias que aprendí un día y muy bien guardé en mi memoria, de cuya verdad estoy seguro. Porque no pensaba yo que los libros pudiesen servirme de tanto provecho como lo que viene de la palabra viva y permanente».
Tal vez al bueno de Papías le parecía que «el papel lo aguanta todo» y se fiaba más del testimonio directo de personas (re)conocidas.
Lo paradójico es que, a partir de esa palabra «viva y permanente», escribió un libro.
-
UN AÑO luz es la distancia que recorre la luz en un año (terrestre), a razón de unos 300.000 kilómetros por segundo.
De igual forma, podríamos hablar de mes luz, día luz y así sucesivamente. El segundo luz, por ejemplo, sería equivalente a 300.000 kilómetros.
Mi casa está a unos 12 microsegundos luz del curro, una distancia ideal para recorrer en bicicleta.
