Las calles de Seb-ere
son conectores
que conectan plazas
donde conversan
las gentes
A la hora de dormir
dejan las plazas
y van a sus refugios
en las ramificaciones
de los conectores
No hay conectores
secundarios
que conecten calles,
serían atajos
inconcebibles
En el centro
hay una plaza pequeña
con el viejo Árbol
que nunca habla,
en su copa habita el Ave
Las plazas van creciendo
y los árboles
se vuelven más locuaces,
el Ave vuela y sobrevuela
y vela por Seb-ere
En una plaza
está el mercado
con mercaderes variados
y singulares mercaderías,
allí compran las gentes
En otra está el teatro
con obreros y obreras
y ayudantes que ayudan
en las obras,
allí disfrutan las gentes
Un hondo barranco
hiende Seb-ere,
lo cruzan puentes
con una plaza
en cada orilla
En la última plaza
está la Estación,
por el conector de hierro
nunca llegan trenes
sólo parten
Parten sin moverse,
la que se aleja
cuando pita el maquinista
es Seb-ere
y saludan las gentes
