Me gusta comer pipas de giraluna
leyendo poemas de Cernuda.
Saben un poco a Sur,
están tostadas y llevan sal de río,
no las venden crudas.
Vienen en bolsas de papel (tamaño A5)
mezcladas con palabras
redondas, cuadradas, gruesas, livianas.
Palabras de la infancia (significados confusos)
remota y olvidada.
Están caras, la cosecha ha sido escasa
por culpa del mal Tiempo:
hace tiempo de miedo y tiende a empeorar.
Por suerte tengo una alcancía
llena de monedas de vil metal,
para ir a la venta de la esquina
a comprar poemas de Cernuda
(están bien de precio)
y leer comiendo pipas de giraluna.
