Las tribulaciones de un marinero en tierra

#336 Tres tristezas

EL MARTES fui a un encuentro sobre el mundo del fanzine en la Biblioteca de Humanidades universitaria, un hermoso lugar lleno de textos y de ideas flotando en el aire.

Cayó en mis manos el número cero del fanzine del Aula de Cultura de Pedagogía, de 1987. Inevitablemente me fijé en los aspectos formales: estaba hecho a máquina de escribir, con signos = al final de las líneas más cortas, a modo de falsa justificación del texto, con algunas páginas en vertical y otras apaisadas, y fotocopiado en blanco y negro. Las grapas se habían deshecho en óxido y estaba sujeto con un clip. Me gustó la estética de la publicación en términos absolutos, no como ejercicio de nostalgia.

Pero lo que más me llamó la atención fue un artículo titulado Agredidas, que denunciaba la desigualdad y violencia contra las mujeres. Podría haber sido escrito ayer.

Ese hecho, que podría haber sido escrito ayer, me produce tristeza.

Pensar que en el año 1987 el único medio para publicar ese texto tuvo que ser un fanzine, y que probablemente su autora fue descalificada (casi) unánimemente por todas las «fuerzas vivas» de la sociedad, me produce tristeza.

En aquel año yo ya era universitario y tenía cierta conciencia de la situación social, pero estaba a otras cosas y no percibí la verdadera dimensión de la despiadada violencia que se ejercía contras las mujeres y otras personas que no encajaban en la llamada «normalidad». Recordar esa frivolidad y ese abandono, y que a lo peor fui cómplice involuntario, me produce tristeza.

No se me van esas tres tristezas.


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