Las tribulaciones de un marinero en tierra

#334 Cuatro palabras

«Enseres» es una palabra curiosa: no tiene singular. Uno de sus sinónimos, bártulos, que me encanta, tampoco lo tiene.

Debería ocurrir lo mismo con la palabra «personas», dado que sólo somos concebibles (viables, etc.) en sociedad. Claro que el individuo existe, de igual forma que una manta forma parte de los enseres, pero en soledad queda despojado de su esencia.

La «cabaña» en el bosque es al mismo tiempo refugio y exposición a lo salvaje, abandonando temporalmente la colectividad. Para ser habitada requiere ciertos enseres imprescindibles. Es atractiva, como utopía de renuncia a la condición humana, precisamente por su temporalidad.

La «mochila», en alguna de sus formas, es probablemente el primer objeto antropológico de la humanidad. Permite llevar los bártulos con comodidad de un lado para otro, evocando el anhelo de la cabaña durante el trayecto, aunque sea corto y por la gran ciudad. Según mi humanista de cabecera, viene del euskera, una de las lenguas más misteriosas que aún perviven.


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