Las tribulaciones de un marinero en tierra

#262 Leer en voz alta

ANTIGUAMENTE lo más habitual era leer en voz alta. La tradición cristiana considera que san Ambrosio (340-397) fue el primero que desarrolló la capacidad de leer en silencio. Lo cuenta san Agustín (354-430) en sus conocidas Confesiones. Se asombró de que «cuando [Ambrosio] leía, sus ojos recorrían las páginas y su corazón entendía el texto, pero su lengua y su voz no se movían».

Aunque san Ambrosio era doctor de la Iglesia (igual que san Agustín), no es probable que fuera el primero en lograrlo. Según el famoso historiador Plutarco, Alejandro Magno leyó en silencio una carta de su madre, un par de siglos antes de Yísus.

En todo caso, como decíamos, leer en silencio no era lo habitual. Era bastante difícil por culpa de la forma de escribir que tenían en aquellos tiempos remotos: todo en mayúscula y sin signos de puntuación.

Entonces pensé que leer (en voz alta) era un proceso complejo que incluía la interpretación y la declamación del texto. Casi como una representación teatral. Quicir que el lector no tenía más remedio que entonar, poner las pausas, pronunciar correctamente, etc., para que el texto cobrara vida, por así decirlo. Sólo con posterioridad, al mejorar la escritura, resultó más sencillo leer en voz baja.

Así que he llegado a la conclusión de que leer en voz alta debe poner en marcha ciertos mecanismos físicos y mentales, estimulantes para el propio lector. Para el que escucha, ya se se sabe lo guay que es. No hay más que recordar los cuentos que nos leían de pequeños antes de dormir.

Además, me da la impresión de que la escritura se hizo, originalmente, para ser leída en voz alta. Al leer en voz alta, acompasando el ritmo a la respiración, se percibe cuándo una frase es demasiado larga o está mal construida. Creo que son mejores (de mayor calidad) los textos que pueden ser leídos en voz alta con fluidez.

A lo mejor todo esto no son más que tonterías, pero estoy adoptando la costumbre de leer en voz alta, aunque esté solo. Acabo de leer este palike en voz alta y se lee bastante bien, excepto los años de nacimiento y muerte de los santos (pero los dejo porque contextualizan un poco y tal).


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