Las tribulaciones de un marinero en tierra

#174 Medianoche a las diez

EN EL palike anterior hablamos del «Calendario Republicano» de la Revolución Francesa. En el mismo decreto, de noviembre de 1793, que establecía el nuevo calendario, los revolucionarios también introdujeron un sistema horario decimal.

El día se dividía en 10 horas. La hora 5 era el mediodía y la hora 10, la medianoche.

Cada hora se dividía en 100 partes, que llamaron «minutos decimales» (md). Y cada minuto decimal se dividía, a su vez, en 100 partes, los «segundos decimales» (sd).

El día de 24 horas de toda la vida tiene 1.440 minutos (24 x 60) y 86.400 segundos (1.440 x 60). El nuevo día de 10 horas tenía 1.000 minutos decimales (10 x 100) y 100.000 segundos decimales (1.000 x 100).

La verdad es que un sistema horario decimal tampoco me parece un disparate. Lo raro es usar el sistema sexagesimal (base 60) para contar el tiempo, aunque a mí, como amante de la ducia (docena), me parece bien. Pero claro, tal es la fuerza de la costumbre, que fue imposible para la Revolución imponer el nuevo sistema al pueblo llano (y al montañoso). Una de las pocas personas en utilizarlo fue Laplace (que era un cruc en física y matemáticas). Lo hizo en el primer volumen de su famoso “Tratado de mecánica celeste”.

Los revolucionarios -almas de cántaro- mandaron fabricar relojes decimales. Apenas se usaron y pronto fueron olvidados, como trastos inútiles. Supongo que quedará alguno por ahí. Sería guay tener uno.


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