Las tribulaciones de Juan Sin Tierra

#105 Sabiduría

SEGÚN Saint-Exupéry, el asteroide 325 estaba habitado por un rey vestido de púrpura y armiño.

–¡Ah! Por fin un súbdito –exclamó cuando vio llegar al principito. Era un monarca absoluto, pero no tenía nadie sobre quien reinar y se aburría como una ostra.

Cuando el principito quiso proseguir su viaje, el rey le dijo:

–¡No te vayas, te hago ministro de justicia!

–Pero aquí no hay nadie a quién juzgar –repuso el principito.

–Puedes juzgarte a ti mismo –le contestó el rey–. Es lo más difícil. Es mucho más difícil juzgarse a uno mismo que a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo, es que eres un verdadero sabio.

El principito se quedó un momento pensando.

–Puedo juzgarme a mí mismo en cualquier parte –dijo por fin–. No necesito vivir aquí.

Y partió.


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