Las tribulaciones de Juan Sin Tierra

Falsos amigos

El oficio de traductor es uno de los más difíciles que hay. Incluso los más avezados tienen a veces un mal día, como el traductor de las Memorias de André Maurois, que tradujo «cornemuse» como «cornamusa» en lugar de como «gaita». Es lo que se suele llamar un “falso amigo”, que debería detectarse por el contexto. En este caso no era difícil: «…los solemnes sonidos de las cornamusas y de los tambores».

El caso más alucinante es el de L’étranger, de Albert Camus, que en España se ha traducido como El extranjero, cuando debería ser El extraño. No me lo explico. Cualquiera que lo lea tiene que darse cuenta de que tiene más que ver con un extraño que con un extranjero. De hecho, la edición inglesa se ha titulado The stranger o The outsider, y la catalana, por poner un ejemplo cercano, L’estrany.


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