DÍCESE de una persona humana que se dedica profesionalmente a la escritura periodística y la escritura literaria, con preferencia de la primera. Es decir, un o una periodista que también escribe libros.
El caso contrario, un escritor o escritora que también hace periodismo, es menos frecuente. Esta variante recibe el nombre de escridista.
En ocasiones, el periocritor surge de la necesidad de otorgar un premio literario, por ejemplo, el Planeta, a una persona conocida, con el fin de vender más libros. En el capitalismo nadie da puntada sin hilo. Aunque siguen existiendo honrosas excepciones, como es el caso de mi periocritor preferido: Enric González.
Me encantaron sus Historias de Londres, Historias de Roma y, un poco menos, Historias de Nueva York. Me gustan sus artículos y, en general, es un tipo que me cae bien.
Curiosamente (o no), Enric González es hijo de un escridista prolífico, polifacético y muy interesante. Y que ganó el Premio Planeta de 1984, el año orweliano. Casi nadie lo recuerda, yo llegué a él por azahar y sin saber que era el padre de Enric González.
Francisco González Ledesma (1927-2015) fue el creador de la serie de novelas policíacas, once en total, del comisario Ricardo Méndez, ambientadas en Barcelona. Con una de ellas, Crónica sentimental en rojo, fue con la que ganó el Planeta de 1984. Pero lo más curioso es que escribió más de mil novelas del Oeste, con el pseudónimo Silver Kane, y un buen puñado de novelas románticas, como Rosa Alcázar. Usó otros pseudónimos, aunque sin llegar al nivel estratosférico de Pessoa. También fue guionista de historietas y un montón de cosas más.
De González Ledesma solo he leído (por ahora) Una novela de barrio, de la serie Méndez, y me gustó muchísimo. Puedo recomendar y recomiendo al palo y a la astilla.
