ESTOY leyendo “Rubicón. Auge y caída de la república romana”, de Tom Holland, que trata sobre el auge y la caída de la república romana. Es un libro excelente, pero tiene una cosa que me pone de los nervios: las fechas están referidas al actual año cero, el nacimiento de Cristo. Todos los autores hacen lo mismo, por supuesto, pero en este caso me ha resultado especialmente problemático. Parece una chorrada, pero relatar acontecimientos que ocurrieron antes de Cristo referidos a ese evento futuro, restando años, distorsiona totalmente la comprensión del desarrollo de los hechos. Se trata de una referencia artificial que los protagonistas, lógicamente, desconocían y que, en mi opinión, no viene a cuento.
La solución más sencilla era contar los años desde la fundación de Roma (ab urbe condita), aunque ellos en realidad no usaban ese “año cero”, sino que hacían referencia a consulados, dinastías o hechos destacados. Se ve que lo de usar una escala de tiempo única es un invento moderno… bastante útil… sobre todo para hablar de acontecimientos ocurridos en Grecia, Persia, China, India, África, América, etc. y poder relacionarlos entre sí.
Mi propuesta sería situar el nacimiento de Cristo en el año 10.000 en lugar de en el 0. De esta forma, ahora estaríamos en el año 12.023, en pleno siglo CXXI. La Gran pirámide se habría terminado de construir en torno al año 7.400, Roma se habría fundado en el 9.247, Colón habría contactado América en el 11.492, la Revolución Francesa habría tenido lugar en el 11.789 y la llegada del sapiens a la Luna en el 11.969.
Creo que de esta forma se mejora notablemente la comprensión del desarrollo temporal de la Historia. Veríamos con mayor facilidad, por poner un ejemplo, que Cleopatra vivió más cerca del invento del iphone que de la construcción de las pirámides (su affaire con Julio César ocurrió en el año 9.953).
Este nuevo origen de tiempos, tan arbitrario como el actual pero mucho más útil, podría denominarse OTAH (Origen de Tiempos Arbitrario de los Humanos). Si alguno de mis (escasos pero fieles) lectores tiene contactos en la ONU, que lo proponga cuanto antes. Habría que reescribir los libros de Historia y reprogramar los ordenadores, pecata minuta (la peña se acostumbraría en seguida, para las fechas después de Cristo solo hay que poner un 1 delante).
