ASISTO a un congreso. Un señor con chaqueta y corbata me pregunta si soy Eduardo, de la Cámara de Comercio.
En lugar de contestarle directamente, hago una tontería: giro hacia mí la tarjeta identificativa que llevo al cuello (estaba del revés y él no podía leerla), la consulto, y le contesto que no soy Eduardo, de la Cámara de Comercio, que soy X y trabajo en Y.
El señor se disculpa y me dice que tengo un clon.
Me arrepiento enseguida de la tontería que acabo de hacer, tenía que haberle dicho que sí era Eduardo, de la Cámara de Comercio, y ver adónde me llevaba la conversación.
